María Beatriz Parilli Ultima Hora Digital
La cosecha de girasol
que recién culminó en el estado Portuguesa, no ha sido cobrada por los
agricultores que siguen a la espera de que el Ejecutivo nacional fije un nuevo
precio para el rubro, cuyo costo de producción se triplicó durante el proceso
de siembra y recolección del ciclo norte-verano 2013-14.
“Según Gaceta Oficial, el girasol debe pagarse 45 días luego de haber comenzado la cosecha, para la cual se establece que el precio tendría que ser fijado antes de la siembra para que los agricultores tengan claro cuáles son las reglas del juego y si cultivarán más, o menos hectáreas”, dijo un productor que pidió no ser identificado por temor a represalias.
A mediados de febrero inició la cosecha de girasol del ciclo norte-verano y ya han transcurrido más de 70 días sin cobrarse la materia prima recogida del campo. Desde el Ejecutivo nacional, se han discutido las estructuras de costos con organizaciones gremiales como Fedeagro, pero a la fecha no se ha concretado el esperado aumento a nivel del sector primario.
El precio del kilo de girasol actualmente está en 4.50 bolívares, pero los productores piden que se eleve a 12 bolívares para más de un 100% de incremento, el cual alegan que es necesario dado a que la inflación y la constante alza de los insumos e implementos para las labores agrícolas, han incidido en los costos de producción.
Mientras continúa la indefinición del precio, “los productores estamos pagando los créditos de financiamiento, además de la maquinaria comprada, con intereses de mora por la sencilla razón de que nuestra cosecha cuesta lo mismo que el año pasado, pese a que aumentaron nuestros costos productivos”, dijo el agricultor.
El productor consultado refirió que aunque se pudiese cobrar la cosecha a “precio viejo”, los agricultores prefieren no hacerlo por la escasa rentabilidad que les genera. “Si recibimos los 4.50 bolívares por kilo, la agroindustria nos la factura, por lo que tendríamos problemas para cobrar el diferencial, en el caso de que nos aumenten el valor del rubro que es lo que esperamos”.
Aunado a esto, en lo que respecta a Portuguesa -donde se produce alrededor del 90% de la cosecha nacional de girasol- los rendimientos por hectárea están entre 100 y 200 kilos por debajo de lo recolectado en el pasado ciclo norte-verano, lo que limita aún más la rentabilidad del sector.
Dudas
Los agricultores dudan que el Gobierno impulse la producción de girasol, como aseguró el ministro de Agricultura y Tierras, Yván Gil, en la conferencia económica realizada la semana pasada en Portuguesa. Argumentan que el rubro no se podrá desarrollar si no tiene ninguna rentabilidad, más aún cuando se trata de un cultivo que fue declarado estratégico.
Además, tienen la incertidumbre de cómo entrar con liquidez en la siembra de maíz del ciclo invierno, si aún no han cobrado la cosecha del pasado período norte-verano. “Tenemos que adecuar la maquinaria, adquirir insumos para los imprevistos que se nos puedan presentar y hasta pagar mano de obra extra en los casos de que tengamos algunas afectaciones o pérdidas, pero no estamos sólidos financieramente”, afirmó la fuente.
“Según Gaceta Oficial, el girasol debe pagarse 45 días luego de haber comenzado la cosecha, para la cual se establece que el precio tendría que ser fijado antes de la siembra para que los agricultores tengan claro cuáles son las reglas del juego y si cultivarán más, o menos hectáreas”, dijo un productor que pidió no ser identificado por temor a represalias.
A mediados de febrero inició la cosecha de girasol del ciclo norte-verano y ya han transcurrido más de 70 días sin cobrarse la materia prima recogida del campo. Desde el Ejecutivo nacional, se han discutido las estructuras de costos con organizaciones gremiales como Fedeagro, pero a la fecha no se ha concretado el esperado aumento a nivel del sector primario.
El precio del kilo de girasol actualmente está en 4.50 bolívares, pero los productores piden que se eleve a 12 bolívares para más de un 100% de incremento, el cual alegan que es necesario dado a que la inflación y la constante alza de los insumos e implementos para las labores agrícolas, han incidido en los costos de producción.
Mientras continúa la indefinición del precio, “los productores estamos pagando los créditos de financiamiento, además de la maquinaria comprada, con intereses de mora por la sencilla razón de que nuestra cosecha cuesta lo mismo que el año pasado, pese a que aumentaron nuestros costos productivos”, dijo el agricultor.
El productor consultado refirió que aunque se pudiese cobrar la cosecha a “precio viejo”, los agricultores prefieren no hacerlo por la escasa rentabilidad que les genera. “Si recibimos los 4.50 bolívares por kilo, la agroindustria nos la factura, por lo que tendríamos problemas para cobrar el diferencial, en el caso de que nos aumenten el valor del rubro que es lo que esperamos”.
Aunado a esto, en lo que respecta a Portuguesa -donde se produce alrededor del 90% de la cosecha nacional de girasol- los rendimientos por hectárea están entre 100 y 200 kilos por debajo de lo recolectado en el pasado ciclo norte-verano, lo que limita aún más la rentabilidad del sector.
Dudas
Los agricultores dudan que el Gobierno impulse la producción de girasol, como aseguró el ministro de Agricultura y Tierras, Yván Gil, en la conferencia económica realizada la semana pasada en Portuguesa. Argumentan que el rubro no se podrá desarrollar si no tiene ninguna rentabilidad, más aún cuando se trata de un cultivo que fue declarado estratégico.
Además, tienen la incertidumbre de cómo entrar con liquidez en la siembra de maíz del ciclo invierno, si aún no han cobrado la cosecha del pasado período norte-verano. “Tenemos que adecuar la maquinaria, adquirir insumos para los imprevistos que se nos puedan presentar y hasta pagar mano de obra extra en los casos de que tengamos algunas afectaciones o pérdidas, pero no estamos sólidos financieramente”, afirmó la fuente.
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