EL CAMPO VENEZOLANO



"SI EL CAMPO CRECE, TODO EL PAIS CRECE, SI AL CAMPO LE VA BIEN, A TODA VENEZUELA LE VA BIEN"

23 ene 2015

Nuestro Agro en 2015

Las metas oficiales anunciadas en diciembre son demasiado optimistas y poco realistas.


PEDRO E. PIÑATE B. |  EL UNIVERSAL

El agro en 2015 será otro difícil y riesgoso para los productores del campo venezolano. El entorno agrícola del nuevo año se prevé más incierto y lleno de dificultades. Nada distinto de lo usual pero inquietante, especialmente por el entramado marco legal que hasta ha declarado de utilidad pública toda la infraestructura y bienes del sector agroalimentario, abriendo el camino fácil para más despojos autoritarios de fincas, agroindustrias y agrocomercios. 

Esto además de las amenazas desde el INTI de más expropiaciones en 2015, como si fuera poca la tierramenta y fincas estatizadas que en sus manos no producen sino gastos y pérdidas al Estado.

Por otra parte, está el serio problema de los precios agrícolas controlados, totalmente desfasados de la realidad de los costos que en una economía tan inestable y volátil como la nuestra, vuelan porque los agroinsumos dada su baja oferta y gran demanda, cada semana cuestan más si es que se consiguen. 

Su disponibilidad está comprometida por la falta de asignación de divisas suficientes y oportunas al sector productor por parte de Cencoex, y la baja oferta del Sicad II. Esto mientras la baja de los precios del petróleo, la devaluación del bolívar "fuerte" y la inflación que aun maquillada es la más alta del mundo, se traducen en que los dólares para el agro serán más escasos en 2015 y, por tanto, también escasearán los agroinsumos y los costos de producción serán mucho mayores.

Porque la limitación de dólares y agroinsumos, junto a los precios controlados y siempre desfasados respecto a los costos, inciden negativamente en la producción y productividad agrícola; las metas oficiales para 2015 anunciadas en diciembre son demasiado optimistas y poco realistas. 

En todo caso el porcentaje efectivo de realización en el que influirá decisivamente el clima, dependerá de cuánto compromiso con el campo asuma en forma pragmática el gobierno. 

Esto exige el cese del terror agrario, el desmontaje de los controles de precios y el acceso a los dólares y agroinsumos que se requieren sin exclusiones. 

El país urgido de alimentos, sabe que cuenta con los productores. 

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