EL CAMPO VENEZOLANO



"SI EL CAMPO CRECE, TODO EL PAIS CRECE, SI AL CAMPO LE VA BIEN, A TODA VENEZUELA LE VA BIEN"

24 jun 2016

Campos Agrícolas: ahora sí son monte y culebra
El país no es sólo Caracas. Más allá del caos citadino, los productores padecen por la escasez de insumos, los sobreprecios del mercado negro, la inseguridad, los excesivos controles gubernamentales, las amenazas de invasión y de intervención de fincas. El Gobierno, con su mano amenazadora y destructiva, ha impulsado la merma de la producción en un país con alto potencial agropecuario. 

campo-portada-1
   El Estimulo

Con 30 años de experiencia en el campo, Carlos Cordero enumera una aciaga lista de preocupaciones. 

En sus terrenos de 21 hectáreas, en la parroquia Gibraltar del estado Zulia —justo en la región del Sur del Lago—, la producción de frutas tropicales bajó en 50% durante los últimos años. 

Su vida cotidiana no es sencilla. 

Debe lidiar con la escasez de insumos, el sobreprecio absurdo del mercado negro, la inseguridad —ya han robado su finca tres veces—, la incertidumbre sobre la propiedad y, entre otras cosas, la falta de personal: la gente prefiere revender productos que dedicarse al arduo trabajo de la tierra.

Parece que el panorama no es distinto al del resto del país, pero hay un asunto particular: en los campos venezolanos podría estar la salida a la escasez de alimentos, que a finales del año 2015 alcanzó 37,9%, de acuerdo con el Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros. 

Según el CENDAS, la inflación de la canasta alimenticia anualizada para marzo ya sobrepasaba 514%. 

La escasez de alimentos y medicinas alcanza 75% y 80% respectivamente. 

Más allá de las ciudades, el país tiene 35 millones de hectáreas que pueden usarse para el desarrollo agropecuario, pero la producción va en picada. 

Un ejemplo: en 2015, según la Memoria y Cuenta del Ministerio de Agricultura y Tierras, la superficie cosechada alcanzó poco más de 1,7 millones de hectáreas, 10% menos que el año anterior.

citacampo11

Luis Manuel Rivas, profesor de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora, que ha estado vinculado con el sector agropecuario, señala que los elevados precios del petróleo llevaron a desatender la producción nacional. Con los ingresos del crudo, dice, se pudieron importar alimentos y, además, subsidiar a los consumidores a través de las redes públicas de distribución. 

“Cuando el Gobierno se percata de la magnitud de la crisis agroalimentaria es cuando trata de voltear su mirada hacia el campo, y se encuentra con un paciente en situación gravísima, que requiere de atención inmediata y cuya recuperación tardará más tiempo del que se quisiera. 

Además, significaría un cambio de timón en la orientación de políticas, para el que no está preparado y para el que existe una enorme resistencia ideológica y política”, explica.

Mientras tanto, productores como Cordero se esfuerzan como pueden para seguir trabajando sus parcelas, pese a las dificultades del clima y de las presiones gubernamentales. 

En el campo venezolano, esos vastos territorios de los que poca gente habla, la crisis tiene su propio cariz.

citacampo10

Escasez y distorsiones

Para llegar a su finca de papas y zanahorias, en una zona alta del estado Trujillo, Jorge Rumbos debe recorrer 45 minutos desde su casa, que se encuentra muy cerca de Valera. 

La vía está en buen estado porque los propios vecinos se encargan de mantenerla. 

“No es que el Gobierno la arregla”, dice. 

Ahora, más allá de eso, hay otras cosas que angustian a este productor, que tiene 30 años de experiencia en las labores del campo y unos ocho en la siembra de papas, además del cultivo de tomates, perejil, repollo y coles que desarrolla en la finca paterna. 

Para él, el principal problema es la escasez de los insumos.

En Agropatria, dice Rumbos, solo se consigue 5% de los productos que antes vendía Agroisleña —empresa con participación mayoritaria de españoles que fue expropiada el 4 de octubre de 2010, según Gaceta Oficial 39.523

Esa poca cantidad de insumos, además, se vende con restricciones: “Lo que medio llega son los herbicidas y algún fungicida, pero los venenos específicos para una enfermedad o plaga no se encuentran. 

Lo poco que hay se puede comprar en el mercado negro. 

Por ejemplo, un fungicida para la papa, que en Agropatria se vende a 300 o 400 bolívares el kilo, en la calle se consigue a 15.000 bolívares”. 

En otras empresas antes podían comprarse marcas importadas, pero por las fallas con las divisas ya eso no es posible.

citacampo9

Lo mismo ocurre con las semillas: las del tomate, por ejemplo, que se venden entre 80.000 y 100.000 bolívares, se las ofrecieron a Rumbos por 1,5 millones de bolívares. 

Es decir, con un aumento de 1.400%. 

Por esas distorsiones, el productor prefiere viajar a Zulia y comprar una buena cantidad de lo que necesita en una tienda de Agropatria donde conoce a los empleados.

Con las semillas de papa, el productor tiene otros problemas. 

Generalmente, durante el ciclo se selecciona una porción para la venta y otra para semillas, que se llevan al pico El Águila en Mérida, para que se mantengan frías hasta la siguiente cosecha. 

Desde hace poco, señala, el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (INSAI) hace inspecciones y evaluaciones a esas semillas, y en su caso determinó que estaban infectadas con el gusano guatemalteco. 

El productor asegura que el veneno para esa enfermedad fue prohibido hace unos años, y que la única forma de acabar con el problema es llevarlas al frío. 

Pero, en lugar de eso, el INSAI impide su transporte, por lo que el insumo se pierde en la finca. 

“Eso es gravísimo porque no están trayendo semillas importadas”, dice.

Esa escasez, como usualmente ocurre, se traduce en un aumento del precio final: en enero de este año, Rumbos vendió un saco de papas a 3.000 bolívares, y hace unos días lo hizo por 25.000 bolívares.

citacampo8

Werner Gutiérrez Ferrer, ex decano y profesor titular activo de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia, coordinó dos estudios sobre el suministro de agroinsumos y el uso de agroquímicos entre 2014 y 2015, en dos zonas de los estados Zulia y Mérida. 

Los resultados generales coinciden con el testimonio de Rumbos: 78,57% de los productores consultados señalaron que no consiguen los insumos que necesitan en el momento oportuno. 

Por eso, en 85,71% de los casos deben recurrir al mercado negro, que en muchas oportunidades ofrece productos adulterados que no son efectivos para solucionar el problema de sus cosechas. 

La mayoría de los consultados, asimismo, ha visto seriamente mermada su producción como consecuencia de esa situación.

A eso se suma, dice Gutiérrez —quien también es presidente de la Sociedad Venezolana para el Combate de Malezas—, que a diferencia de lo que anteriormente hacía Agroisleña, Agropatria no guía a los productores en el uso de agroquímicos. 

De acuerdo con los estudios, 57,14% de los productores seleccionaba las sustancias según su criterio, y 85,71% aseguró que no recibía capacitación para su manejo. 

“Estos resultados no solo desmienten las afirmaciones del Gobierno nacional sobre el cumplimiento de la responsabilidad de Agropatria en el suministro de agroinsumos, sino que desnudan una perversa situación sobre la minusvalía en la que quedaron los agricultores: no disponen de asesoría técnica ni supervisión especializada al momento de la adquisición y correcto uso de los agroquímicos, por lo que los riesgos de impacto ambiental y de daños a la salud son muy elevados”.

citacampo7

También, señala Gutiérrez, los problemas con el suministro de los fertilizantes pueden traer consecuencias a largo plazo. 

Señala que esta situación es especialmente crítica en las zonas fronterizas y en la región andina, y sobre todo en los cultivos de frutales y hortalizas. 

Además del aumento de precios de 541% decretado por Pequiven el año pasado y del incremento del flete de movilización desde Morón, no es posible conseguir todas las presentaciones de estos productos, que se deben aplicar de acuerdo con la composición de la tierra. 

El corolario es el bajo rendimiento de los cultivos y también podría producirse en el futuro un problema de desequilibrio de nutrientes en el suelo.

Inseguridad personal y jurídica

Hace unos días, a un productor del estado Mérida —que prefiere mantener su nombre en reserva— le robaron unas desmalezadoras, unos motores de fumigación y otros instrumentos de trabajo. 

Tiene 50 años de labores agropecuarias, y lo que más extraña es la seguridad de los buenos tiempos: “Antes dormía con las puertas abiertas, y ahora tengo que poner candados”.

citacampo6

Su preocupación no solo se debe a esa amenaza personal, sino también a la inseguridad jurídica. 

Hace un año y medio, recuerda, recibió un oficio del Gobierno en el que decía que le quitarían sus tierras. 

Luego llegó un grupo de funcionarios, pero la gente de la comunidad lo apoyó y decidieron dejarlo tranquilo. 

“Tienen el interés de quitarle a uno el terreno. 

Para nada, porque después no producen. 

Uno vive en zozobra, porque está la incertidumbre de que se reúnan las cooperativas y quieran arrebatarnos la finca. Es terrible”, se lamenta.

A Carlos Figuera, mejor conocido como “Catire”, sí lo despojaron de una buena porción de sus tierras en Pariaguán, al sur del estado Anzoátegui. 

Del total de 1.800 hectáreas de terreno, donde cría ganado de doble propósito —carne y leche— y un poco de ganado porcino, tuvo que vender 600 de forma rápida por las amenazas del Instituto Nacional de Tierras (INTI). 

“Hace 4 años me quitaron 200 hectáreas”, recuerda.

citacampo5

La incertidumbre, por lo tanto, está justificada. 

De acuerdo con datos oficiales de 2013, durante 10 años el Gobierno pasó a ocupar 3,6 millones de hectáreas, a través de la figura del rescate de tierras. 

De acuerdo con el Observatorio de Derechos de Propiedad del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad, entre 2005 y 2010 hubo 838 procedimientos de este tipo; en 2014, la organización contabilizó 66. 

Y, de acuerdo con la Memoria y Cuenta del Ministerio de Agricultura y Tierras, en 2015 fueron afectadas por esta medida 38.287 hectáreas, del total de 250.000 hectáreas que se habían proyectado para ese año. 

Ese mismo periodo se pagaron 77,2 millones de bolívares por tierras y bienhechurías a 9 predios, para un total de 6.493 hectáreas localizadas en Portuguesa, Barinas, Guárico, Falcón y Zulia.

Luis Alfonso Herrera Orellana, investigador del Observatorio de Derechos de Propiedad, señala que, a diferencia de la expropiación, el rescate de tierras no reconoce la propiedad ni ofrece una justa indemnización. 

Explica que se trata de un procedimiento administrativo que lleva adelante el Instituto Nacional de Tierras. 

“La expropiación es constitucional cuando se ejecuta de forma correcta —de acuerdo con el artículo 115 de la Constitución. 

El rescate, en cambio, es inconstitucional per se, así se aplique conforme a la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario”, explica. 

Y agrega que, de acuerdo con sus seguimientos, hasta el momento no ha habido procesos de expropiación de tierras, sino solo de rescates.

citacampo4

Hace un par de años, William Gudiño, entonces presidente del Instituto Nacional de Tierras, concedió una entrevista al diario El Mundo, en la que reconoció que había irregularidades con esas hectáreas que pasaron a manos del Gobierno. 

Entre otras cosas, dijo, ha habido ventas de parcelas, invasiones y acumulaciones de terrenos. 

En el caso de la Hacienda Bolívar, localizada en el estado Zulia e intervenida en 2010, fue invadida por 300 personas. 

En 2014, señaló el funcionario, la producción llegó a 500 litros de leche, cuando antes era de 4.000 litros.

Pese a que Gudiño aseguró que había ejemplos exitosos de tierras en manos del Gobierno —como Agroflora o El Cedral—, Herrera señala que en el Observatorio de Propiedad no han tenido conocimiento sobre eso. 

“De la situación contraria sí sabemos, como lo muestra el caso, entre muchos otros, de la Hacienda La Carolina, del exembajador Diego Arria, que fue totalmente saqueada por funcionarios e invasores. 

En las Memorias y Cuentas de los últimos años del ministerio con competencia en esta área, no se destacan cifras comprobables de esos supuestos éxitos. 

Todos los casos conocidos son un fracaso total”, explica.

citacampo3

Otra figura gubernamental que afecta el derecho a la propiedad es el de la Carta Agraria. 

El productor Carlos Figuera explica que se debe demostrar ante el INTI que se es dueño de la tierra: “Metí esa solicitud hace cinco años y aún no me ha salido la propiedad. 

Me dieron la Carta Agraria, que certifica que soy un ocupante. 

El problema es que eso no me sirve para acceder al financiamiento”.

Herrera señala que la figura de las cartas agrarias y del rescate de tierras, que se suman a los controles de precios, de divisas, de importaciones, de distribución, almacenamiento y comercialización, de guías y permisos, y de monopolios estatales —con Agropatria como principal ejemplo—, no es simplemente una amenaza. 

“Suprimen por completo el derecho de propiedad y de libertad de empresa de los productores, pues han perdido casi totalmente la posibilidad de usar, gozar y disponer libremente de sus bienes adquiridos de forma legítima. 

Esos controles, unidos a las expoliaciones —actos delictivos de tomas de tierras, maquinarias, animales o materias primas por el Gobierno o invasores—, son la causa primera del declive de la producción”.

citacampo2

Carlos Machado Allison, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración y especialista en el área agroalimentaria, señala que las constantes intervenciones sirven para alimentar las incertidumbres y desestimular a quienes producen: “Estas medidas han tenido un impacto. 

Primero, sobre la ganadería y la producción de caña —los directamente afectados—, pero, además, sembraron dudas sobre los derechos de propiedad de todos. 

De ese modo, los rubros que requieren una visión de largo plazo fueron afectados”.

Ese camino espinoso e inseguro ha llevado a más de uno a claudicar. 

Un productor del estado Portuguesa –—un por razones de seguridad prefiere mantenerse en el anonimato— decidió vender sus tierras el año pasado, después de más de 40 años de tradición familiar en el campo. ¿Las razones? 

La falta de estímulos para la producción y, principalmente, las amenazas de invasión de los campesinos de la zona y la apertura de un proceso de rescate de tierras de parte del Inti.

¿Hay esperanza?

Los expertos coinciden en que es posible revertir el daño que han sufrido los trabajadores del campo. 

Machado Allison hace referencia a un camino complejo y arduo: se deben cambiar los factores macroeconómicos, acabar con la burocracia gubernamental, modificar o eliminar leyes que le dan mucho poder al Gobierno, además de garantizar los derechos de propiedad y, entre otras cosas, eliminar los excesivos controles del Gobierno en la producción y distribución de alimentos.

En la misma línea opina Werner Gutiérrez: “Debemos sustituir un modelo basado en el intervencionismo exacerbado —de un Estado que pretendió ser importador, productor, transformador y distribuidor de alimentos, sin ningún éxito—, por un modelo que dé soportes y garantías al sector privado”. 

También, a su juicio, el Estado debe asegurarse de que los alimentos lleguen a las poblaciones más vulnerables, pero con una motivación hacia el ascenso social y la generación de riquezas para toda la sociedad.

citacampo1

Es indispensable el diseño de políticas públicas coherentes para este sector y para la economía en su conjunto. 

“Se deben enfocar en la apertura gradual hacia el mercado internacional, y en crear incentivos y compensaciones para atraer a productores grandes, medianos y pequeños”, afirma el profesor Luis Manuel Rivas. 

Insiste en que se debe dar prioridad a la asesoría técnica y al financiamiento adecuado y flexible. A eso se suma que hay que revisar muy bien la deuda agropecuaria, y pensar en la competitividad de algunos rubros que puedan exportarse.

Hasta que eso no ocurra, los trabajadores y productores del campo siguen su camino. 

Carlos Cordero, por ejemplo, tiene fe en que la situación difícil pasará y que podrá seguir su faena verde. 

Carlos Figuera, por su parte, ha considerado dejarlo: “Todos los días pienso en abandonarlo, pero uno tiene vocación y nació para esto. 

Es lo que sabemos hacer nosotros: producir en el campo. 

Cambiar de actividad sería, como dicen por ahí, meterse a brujo sin conocer de hierbas”.

23 jun 2016

Fondas eliminó financiamiento para la siembra de 8 mil hectáreas de cereales

Resultado de imagen para fondas creditos maiz
   Ultima Hora Digital

Unas 8 mil hectáreas de maíz quedarán sin sembrar en Portuguesa, luego que el Fondo para el Desarrollo Agrario Socialista (Fondas), informara a los productores que venían siendo financiados por el organismo, que este año no recibieran créditos para el ciclo invierno, situación que puso en “jaque” el sustento de más de 200 padres de familia que formaban parte de la cartera crediticia del ente gubernamental.
“Con esta noticia nos dieron el acta de defunción, porque nosotros contábamos con el financiamiento al tener años trabajando con ellos; lo peor es que desconocemos el motivo por el cual no van a financiar, y a estas alturas estamos en crisis porque no podemos acceder a créditos en otras asociaciones y el Banco Agrícola porque cerraron su planificación”, denunció Samuel León, agricultor afectado.
Señaló que los productores han cumplido con sus compromisos, y, por el contrario, el Fondas aún les adeuda el pago del subsidio de la pasada cosecha de cereales y otros conceptos como excedentes de insumos.
“Hace meses el Fondas cuenta con las carpetas listas y hoy (ayer lunes) es que nos vienen a decir que no hay financiamiento. 
Somos pequeños productores que sembramos para vivir, no tenemos otros ingresos; además, si queremos contribuir con levantar la producción nacional nos están coartando ese derecho”, aseveró.
Alertó que además de los productores de maíz, también se ven afectados los de arroz, sorgo y frijol.
Al mismo tiempo, criticaron el retiro arbitrario de la maquinaria. 
“Consideramos que el procedimiento no se efectuó de la mejor manera, reconocemos que algunos no han cumplido con el financiamiento de la maquinaria, y si revisamos el Fondas también tiene deudas con nosotros con el pago de la cosecha”, acotó Henry Briceño, vocero del consejo comunal Chirere de Araure.
Igualmente, Jhon Herrera, vocero del consejo comunal Cajarito de Turén, pidió a las autoridades que den la cara. “Al coordinador le enviaron un mensaje el miércoles para que nos atendiera y hoy lunes (ayer) todavía no ha llegado”, dijo.
Solo fincas del Gobierno
El grupo de productores aseguró que el Fondas sólo otorgará dos créditos, uno para la finca El Rosario y otro para el fundo El Guache, ambos pertenecientes al Gobierno nacional.
“Y nosotros que hemos venido trabajando por años quedamos por fuera; por eso elevamos esta denuncia al Gobernador para que nos dé respuesta a los pequeños productores que arrimamos al Estado”, afirmaron.

Ya Paso los 2000 BsF. 

Inflación salvaje: azúcar a 1.800 bolos

Hace cuatro meses el kilo de azúcar se vendía por 500 bolívares. Ahora está en 1.800. Comerciantes que utilizan el producto como materia prima para sus negocios sufren con el alto precio que deben pagar por este.


Yasmin ojeda La Verdad

José Machado cambió las ventas. 

Dejó de ofrecer refresco porque “no da la base”, ahora vende chicha de maíz pilado. 

Cada tarde, junto a su esposa, prepara la bebida que al día siguiente envasa en botellas recicladas de 600ml “bien lavadas con agua y jabón”.
Asegura que la bebida gaseosa “no es negocio”. 

El precio supera el que ahora ofrece con la chicha “hecha en casa” a 150 bolívares. 

Solo la azúcar incide en la variación del alimento tradicional. 

Recuerda que hace cuatro meses, cuando comenzó a elaborarla, el kilo de azúcar estaba a 500 bolívares, ahora está a “mil ochocientos bolívares”.
En el carrito de mercado carga el filtro con abundante hielo. 

A través de las botellas plásticas se observan la fluidez del líquido que compite con una venta de cepillados de la competencia de comerciantes informales. 

Ambos ofrecen refrescar a los compradores que por horas hacen cola en los mercados para abastecer de alimentos.
Machado comenta que abastecerse de maíz no es tan complicado como la azúcar. 

La escasez del rubro eleva el precio, lo que impacta en la producción de chicha. 

Hasta ahora el único medio de sustento familiar para “tener un trabajo”.
A sus 63 años lamenta no tener una estabilidad laboral ni un beneficio por pensión. 

Su esposa lo acompaña para cuidar el trabajo que les da de comer cada día. 

Viajan cada mañana desde Cinco Esquinas, en el sector San Juan, a la avenida La Limpia.

En Zulia reinan pactos silentes con la guerrilla


PACTO GUERRILLA EN ZULIA (1)
Gustavo Ocando Alex   Version Final 


El “comandante Salvador” cruzó puntual el pórtico de la casa principal de la finca aquella tarde de agosto de 2013.

Lucía su uniforme verde oliva de gala y, amarrada a su brazo derecho, portaba una bandana tricolor sin estrellas. Su barba, acicalada. Sus botas plásticas de campaña, llenas de barro seco. 

Un fusil AK de largo alcance le cruzaba el pecho. Sus acompañantes, también armados y ataviados con motivo militar, le escoltaban a 50 metros de distancia, entre el pasto de aquellas tierras de Machiques, al pie de monte de la Sierra de Perijá.

Acudieron con traje de batalla a una cita previamente acordada por teléfono. 
El líder insurgente sonrió y extendió la mano para saludar con cortesía a Nolberto, el tercer dueño generacional de la hacienda, quien le aguardaba bajo el dintel de la puerta. 
—“Muy buenas tardes, camarada. Gracias por atendernos”, le espetó con la civilidad propia de un diplomático de mil guerras. 
Sus palabras bailaban con la melodía de un acento colombiano.
Nolberto le recibió con educación, pero en su fuero interno ardía de rabia. 
Por primera vez en décadas, su familia se vio forzada a atender las demandas de un grupo de guerrilleros dentro de sus 200 y tantas hectáreas de tierras productivas. 
No pudo dilatar más las insistentes llamadas de los emisarios. 
No supo ya cómo evitar las presiones de un frente de las FARC que le hacía llegar mensajes a través de terceros para rogarle un aporte a la supervivencia de sus miembros.
El ganadero, nacido en Maracaibo, le tenía tirria a todo lo que oliera a insurgencia. 
Años atrás un grupo guerrillero se alió con el hampa común para secuestrar en Maracaibo a su padre, quien por 60 días estuvo cautivo entre caseríos perijaneros hasta que un pago millonario le devolvió la libertad. 
Si hubiese tenido opción, jamás un irregular hubiese puesto un pie en sus aposentos. 
Sus vecinos le habían recomendado ceder a la “invitación” antes de padecer robos y plagios.
Ambos, hacendado y guerrillero, se sentaron a conversar. 
La plática duró apenas minutos. El “comandante” no habló de las elecciones recién ganadas por Nicolás Maduro o de la ofensiva imparable de Miguel Cabrera en las Mayores. 
Tampoco le interesaba el escándalo aún fresco del ex analista de la CIA, Edward Snowden, ni la inflación de 50% en el dólar paralelo en Venezuela. 
Fue al grano, siempre en buena lid, sin amenazas veladas: él y sus combatientes necesitaban de una “colaboración” mensual de combustible y dinero en efectivo para sus combatientes. ¿El pago? Seguridad, tranquilidad.
—“Acá no le va a pasar nada. Nadie se va a meter ni con usted, ni con los suyos o su propiedad. Para eso estamos”.
Nolberto negoció, sagaz, hasta reducir la cuota. Al final, accedió a pagar una mensualidad módica de bienes
El encuentro culminó con otro estrechón de manos antes de que “el comandante Salvador” y sus espartanos colombianos se perdieran en los caminos selváticos de Machiques.
En solo 10 minutos, el ganadero se sumó a las decenas de productores de la zona que han fraguado acuerdos con la guerrilla. 
Hoy lo revela a la prensa con la única condición de que se protejan sus nombres verdaderos. 
Durmió con el enemigo durante dos años antes de vender su hacienda a regañadientes a otro productor.
Anomalía clandestina
Jesús Iragorry, productor del Sur del Lago y presidente de la Federación de ganaderos de esa zona (Fegalago) entre 2008 y 2011, certifica la presencia guerrillera no solo en Machiques, sino en todos los municipios que comparten frontera con Colombia.
“Esa presencia es evidente desde La Guajira hasta los márgenes con el estado Táchira, por Catatumbo. Esto no es nuevo, solo que desde 1999 se ha agravado. 

Esta existencia ha presentado múltiples problemas de seguridad a las unidades de producción de la frontera, que principalmente son ncas y haciendas”.

Como líder gremial, ha escuchado decenas de testimonios como el de Nolberto. 
“Uniformados de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional andan de forma abierta por todas las zonas. Hace algunos años solo estaban en los márgenes de la carretera Machiques-Colón, pero ahora no. 
Ellos extorsionan hasta por las buenas, pero detrás de sus palabras hay secuestros, robo de ganado, asesinatos, torturas, extorsiones”.
Los ganaderos de tierras productivas, como Machiques, Rosario de Perijá, Colón, Catatumbo, Jesús María Semprún y La Concepción, cuentan que en ocasiones se topan más a menudo con guerrilleros que con militares venezolanos.
A los productores les aterra declarar. Ha ocurrido que alguno se envalentona para acusar su presencia y actuación en tierras venezolanas ante instancias oficiales, para luego recibir una llamada casi inmediata con un vocero que en tono amenazante les advierte la hora y el lugar donde presentaron sus reclamos en contra de los guerrilleros.
Iragorry atribuye la inmunidad de los combatientes colombianos a decisiones de Estado, provenientes de Caracas.
La frecuencia de los secuestros ha ido en picada en Zulia desde 2010: ese año hubo 73 plagios; en 2011, 32; en 2012 se registraron 23; en 2013 hubo 13; en 2014 solo se conoció de tres secuestros; en 2015 apenas se supo de un caso, según reportes de los despachos militares de la región y la Secretaría de Seguridad y Orden Público.
Los agremiados, como Iragorry, admiten la normalización de la relación ganaderos-guerrilleros. Reconocen que esos pactos son la génesis de la extinción de los secuestros.
“Los ganaderos han tenido la necesidad de ponerse de acuerdo con la guerrilla. Hay quienes dicen que les va mejor en cuanto a seguridad que con la Fuerza Armada”, lamenta Iragorry. Es una anomalía en la clandestinidad.
Reinado de insurrectos
Entre 2008 y 2012 hubo una efervescencia de denuncias o ciales contra la presencia de la guerrilla colombiana en Zulia. 
Eran los tiempos en que el opositor Pablo Pérez gobernaba el Palacio de los Cóndores y los detractores de Hugo Chávez controlaban la mayoría absoluta del Consejo Legislativo. 
En esa instancia parlamentaria resaltó un vocero que clamaba con verbo estridente contra Miraflores por el flagelo insurgente.
Eliseo Fermín, presidente del CLEZ y dirigente de Un Nuevo Tiempo, acumuló decenas de denuncias de ganaderos y civiles de los municipios fronterizos en una investigación que elevó con éxito al pleno legislativo. 
En estas horas, cuando el Psuv domina el parlamentarismo local, sus reclamos se confinan a intervenciones en los pocos espacios independientes de televisión y prensa escrita que perduran.
“La guerrilla permanece en el estado Zulia, incluso en condiciones superiores a la época de 2008-2012”, jura Fermín, formado en las bases adecas durante su juventud.
En aquellos tiempos las denuncias eran tan estridentes que el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez incluso las elevó al Consejo Permanente de la OEA. 
Allí su embajador, Luis Alfonso Hoyos, acusó a la administración Chávez de dar asilo a la guerrilla en especie de santuarios. 
Hubo tal tensión entre ambos despachos que se rozó, al menos con el verbo, la posibilidad de una guerra binacional.
El proceso de paz iniciado en Colombia con el nuevo gobierno de Juan Manuel Santos alivió las tensiones internas, pero estados venezolanos como Zulia no han gozado de efecto diplomático alguno para frenar la acción guerrillera.
El legislador de la MUD atribuye el agravamiento de la situación en la región a la delimitación de zonas indígenas que el Gobierno nacional inició en 2011. 
Ese año, el Ejecutivo se jactó de la recuperación de 300.000 hectáreas para los pueblos barí, añú, motilón y yukpa. La mayoría de esas tierras eran privadas y productivas
“Se concretó un corredor para la guerrilla en Machiques, Jesús María Semprún y Rosario de Perijá. 

Con la delimitación indígena bajaron a los ganaderos de la Sierra y dejaron una zona exclusiva con la excusa de que era para los indígenas. En esa zona no hay ley”.

Los indígenas de la Sierra han negado frecuentemente que compartan su mesa ideológica con la guerrilla. 
Lo dejaron en claro, por ejemplo, en un acta firmada en 2008 por los 25 caciques de las comunidades yukpas de la cuenca del río Tukuko. 
En esa misiva negaron que hayan entregado sus insumos y tierras a la guerrilla de las FARC.
Fermín, no obstante el desmentido del Gobierno y los aborígenes, califica de “libertinaje” lo que ocurre en las zonas perijaneras, Páez (Guajira), Mara, Colón, Francisco Javier Pulgar, La Concepción y La Cañada.
El zuliano, así, sufre en los suburbios el efecto del modus operandi guerrillero sin la necesidad de que se le pare enfrente un comandante con botas y fusil. Insurrección inoculada a control remoto.
Pacto entre trasnochos
No habrá autoridad militar o gubernamental que convenza a Alfonso “Toto” Márquez, alcalde de Machiques, de que es un mito la presencia guerrillera en Venezuela. 
Él mismo ha debido atender a emisarios del ELN y las FARC en lugares neutrales. 
En alguna oportunidad alguno de ellos llega a su despacho como si se tratase de un ciudadano común. “Eso se ha hecho bastante cotidiano”, acota.
Rebeldes de las FARC secuestraron a su hermano en 1998. 
En estos años le ha tocado atenderlos con peor recelo. Una de las últimas veces que se vio con ellos fue en diciembre del año pasado. 
A una facción del ELN, con influencia en sectores perijaneros con decenas de centros electorales, le exigió que no se inmiscuyeran en el proceso parlamentario. Le dieron su palabra que no lo harían.
Antes existían de manera clandestina, pero ahora hay un pacto. Ellos andan uniformados por todo esto. 

Los ves, todo el mundo los ve, menos el Ejército. ¿Cómo un país que dice ser democrático ofrece su tierra como asilo a quienes aún delinquen? 

Ha habido el compromiso de que no se secuestre en el país”, se contesta a sí mismo el dirigente municipal.

Su experiencia con los grupos guerrilleros le ha permitido hallar diferencias entre ellos: las FARC se distinguen del ELN porque se comportan como incondicionales a los lineamientos de sus representantes en la mesa de negociación en La Habana, Cuba. 
Los otros, no obstante, se han tornado más violentos para demostrar al gobierno de Juan Manuel Santos su poder e influencia antes de negociar.
Considera que es un error histórico pactar con grupos insurgentes. 
Los ve como abogados del diablo, que roban y prometen seguridad en cuotas iguales. 
El alcalde extendió la denuncia a la jefatura militar de la zona número 4, creada en el decreto del cierre fronterizo en septiembre pasado. La respuesta fue ineficaz.
Hace votos porque la guerrilla abandone Venezuela. 
Sostiene que un país no puede albergar a grupos irregulares, menos cuando son heredados. 
Esas licencias, a su parecer, han creado distorsiones. 
“Hay zonas donde el Ejército no puede entrar porque los indígenas se los prohíben”.
El insurgente colombiano deambula así por monte y asfalto en Zulia. 
Su influencia se vigoriza. Ha penetrado por igual comunidades de indígenas y ‘alijunas’. 
Testimonios de locales dan cuenta de su control sobre zonas de El Laberinto o Tukuko, con un poder que no haya límites en diplomáticos de La Habana, Bogotá o Caracas. 
Hoy, a diferencia de 1998, se siente inmune al llamar a puertas de fincas ajenas. 
Estrecha manos a su antojo, con libertad, para cerrar pactos nacidos del temor y de trasnochos ideológicos.





Dos millones de toneladas de caña se quedaron sin moler a nivel nacional

cana_azucar_fabrica41323889867
La Patilla

El Central Azucarero Portuguesa (Capca), alcanzó a moler un millón 368 mil toneladas de caña del millón 850 mil que tenía programadas, quedando sin procesar unas 514 mil, lo que representa una merma en la producción de 40 mil toneladas de azúcar durante la zafra 2015-16, publica ultimahoradigital.com.
En rueda de prensa ofrecida por Oscar Contreras, presidente de la Sociedad de Cañicultores del estado Portuguesa (Socaportuguesa), junto a Ricardo Yépez, vicepresidente de Industria del Capca, señaló que -entre otros factores- la zafra se vio afectada por las condiciones climáticas, así como por la falta de repuestos, cauchos y baterías en los núcleos de cosecha.
“Pero lo más importante es que no hubo un precio justo para el cañicultor, no hay rentabilidad en el cultivo, lo que generó que a nivel nacional se quedaran dos millones de toneladas de caña en el campo, lo que representa unas 160 mil tons. de azúcar y si lo llevamos a dólares, podemos decir que es una pérdida que se ubica entre 90 y 100 millones de dólares”, aseveró Contreras, quien también es primer vicepresidente de la Federación de Asociaciones de Cañicultores de Venezuela (Fesoca).
El también miembro de la directiva de Fedeagro, manifestó que se debe hacer un trabajo mancomunado entre Gobierno y productores para la próxima zafra, para que esta situación no vuelva a ocurrir. 
“El consumo interno de azúcar está por el orden de un millón 200 mil ton., y este año se van a producir alrededor de 240 mil, es decir un 20 % del consumo nacional, por lo que se deberá importar el restante 80 %”, aseguró.
Contreras recordó que durante el período 2005-06, se llevó a cabo la mayor molienda de caña en el país, alcanzándose una meta de 9 millones 100 mil toneladas, con lo que se cubrió un 70 % del consumo interno.
“Había una política de incentivos al cañicultor, los insumos estaban a tiempo, había revisión de precios y un trabajo conjunto Gobierno-productores, lo que dio como resultado la molienda histórica del país, y hoy día es todo lo contrario”, reflexionó.
Más acción
Por su parte, el vicepresidente de Industria del Capca, Ricardo Yépez, exhortó al ministro de Producción Agrícola, Wilmar Castro Soteldo, a trabajar en conjunto con los productores y escuchar las voces experimentadas.
“El que fue Gobernador de Portuguesa conoce las bondades de nuestro estado y tiene un proyecto en el que él mismo participó para convertirnos en un modelo cañicultor; entonces que se ponga en práctica porque la fórmula para hacerlo está allí”, enfatizó.
Apuntó Yépez que se debe revisar la distribución, debido a que la Sunagro es la que indica a quién deben despachar los centrales, pero cuando el producto sale a la calle es comercializado a precios exorbitantes. 
“Según sea el estado, un kilo de azúcar cuesta entre mil y 1.500 bolívares, pero de ese dinero ni un bolívar llega al central y a los productores”.
Compensación
Oscar Contreras, presidente de Socaportuguesa, informó que la organización realiza un estudio para tratar de que los cañicultores que no molieron caña puedan recibir una compensación y refinanciamiento de los créditos que recibieron. 
“Esta asociación como deber ser tiene un sistema de respaldo para atender estos inconvenientes y paliar la situación”, acotó.

30 may 2016

Insumos para el sector productivo han subido más de 1000 %

Photo published for Insumos para el sector productivo han subido más de 1000 %
   Ultima Hora Digital

El Decreto de Estado Excepción y Emergencia Económica, promulgado recientemente por el presidente Nicolás Maduro, no es la solución a la crisis agroalimentaria que atraviesa el país, esto debido “a que profundizará la escasez y las colas,  tal  como ocurrió en los estados fronterizos”, expresó Manuel Cipriano Heredia, ex presidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga).
Heredia señaló que estas medidas,  “tomadas de manera arbitraria”,  lejos de solventar la crisis la agudizan, y mientras tanto  los productores están siendo golpeados por el alza de los precios y las dificultades para encontrar los insumos,  que impiden llevar a cabo sus labores en el campo.
“El Estado de Excepción en la frontera no sirvió como barrera de contención para la extracción de productos,  las colas se mantienen en San Cristóbal y prácticamente el control absoluto lo tienen los militares, todo un caos que demuestra que esta medida no es la solución”, afirmó.
El también presidente de Fedecámaras-Barinas, manifestó que mientras se ejercen acciones en las que no se toma en cuenta al sector productivo, la situación de los precios cada día es peor, especialmente en lo que respecta a los insumos que son comercializados por el Estado.
“Los aceites para motores, guarañas, motosierras y tractores, sufrieron un incremento de más del mil por ciento, al igual que los fertilizantes, los cuales son producidos por el Estado. Tanto es así, que la semilla que fue adquirida con un dólar preferencial a 10 bolívares,  está siendo comercializada de Bs. 20.500 en adelante”, acotó.
El dirigente gremial  indicó que,  además,  cada día es más crítica la situación de escasez de insumos, especialmente en la ganadería. 
“No se consiguen vacunas contra la leptospirosis, complejo respiratorio bovino, no hay antibióticos, los bolos intrauterinos para vacas están desaparecidos. 
Está muy difícil la situación”, argumentó.
Golpeados
Manuel Cipriano Heredia aseveró que los más afectados con la crisis son los pequeños productores. 
“Tienen menos pulmón económico para resistir, si una persona tiene 10 vacas y vende dos para cubrir gastos,  prácticamente pierde el rebaño. 
De verdad que está complicada la situación”, afirmó.
Asimismo, el expresidente de Fedenaga  señaló que es lamentable que con la llegada de las lluvias,  los productores no hayan podido iniciar la siembra del ciclo invierno debido a la  falta de insumos, especialmente en Portuguesa, “estado que según los rumores,  es el más ‘atendido’ por el Ministro Wilmar Castro. 
Si en esa región no tienen nada, ¿qué quedará para los demás?”, acotó.