EL CAMPO VENEZOLANO



"SI EL CAMPO CRECE, TODO EL PAIS CRECE, SI AL CAMPO LE VA BIEN, A TODA VENEZUELA LE VA BIEN"

25 oct 2015

#Especial Distorsión del mercado impide que productos mantenga su valor


Rosmir Sivira   El Impulso

Cuánto es caro y cuánto es barato, cuál es el precio real. En materia de costos de productos y servicios, los venezolanos atraviesan un acentuado desorden monetario, que impide conocer el verdadero valor de las cosas.
Existe el famoso "precio justo” estipulado en la ley venezolana y en la ética de los productores y comerciantes, pero en la práctica este ha sido llamado como un monto ficticio y subvencionado que perjudica a los sectores productivos del país, puesto que es desigual ante la estructura de costos presentada por los sectores.
En el mercado venezolano se encuentran los precios fijados por el Gobierno, precios que dicen fundamentarse en el costo de producción, precios especulativos y precios que toman como referencia el dólar paralelo. 
¿Cuál de ellos está dispuesto a pagar el venezolano? Cada uno exige un sacrificio por parte del comprador.
En este sentido, se aprecia una pérdida de la noción de los precios en el país, con lo cual pareciera que el único límite es la capacidad de compra de cada ciudadano o la disponibilidad del producto en el mercado.

Los precios aumentan tan aceleradamente que el cambio en el valor de los productos y servicios pudiera ser diario. 
Según información del Centro de Documentación y Análisis Social (Cendas) el pasado mes de julio el aumento de la Canasta Alimentaria Familiar (CAF) fue del 30,2% con respecto a junio, lo que multiplicado entre los días del mes pudiese representar un incremento del 1% por día.
Así lo explicó Oscar Meza, director de la referida institución, quien precisó que si bien la organización no realiza registros por día, se pudiese hablar de una acelerada subida en el valor de los productos que es un síntoma propio de un proceso hiperinflacionario.
Aunque Venezuela aún no ha entrado en un proceso como este, sostiene que se encuentran en una "espiral” que conduce hacia el mismo. 
Con dicha aseveración también coinciden los economistas Orlando Zamora, exjefe de la división de análisis de riesgo cambiario del Banco Central de Venezuela (BCV) y Luis Oliveros, docente de la Universidad Central de Venezuela (UCV), quienes afirman que el actual panorama económico y aceleración de los precios en el país es inédito e histórico.
"Es un hecho nuevo. Por primera vez ocurre un cambio tan profundo… 
Esto pasa porque nos trasladamos de un sistema que funcionaba con precios libres, en medio de una conjunción de miles de precios relacionados entre sí, a un sistema de controles que oprime la producción, elimina la oferte y la competencia del mercado, que es determinante para la fijación de precios”, comentó Zamora, quien además expuso que existe un fuerte desorden en el sistema de formación de precios, generado por las mismas políticas del gobierno.
Por su parte, el economista y docente de la UCV, Luis Oliveros, refirió que se trata de un fenómeno propio de economías bajo inflación desbordada.
A esto sumó la distorsión de precios, por la diferencia existente entre los importes controlados y de mercado, muchas veces valorados a tasa de cambio paralela. 
Es de recordad que según Cendas, en mayo esta discrepancia fue de 491,7%.
Apuntó que mientras no exista orden en materia cambiaria y acceso a las divisas se mantendrá el fenómeno.

Formación de los precios

Explica Zamora que la formación de precios no es tan sencilla como se cree. Esta nace de la relación compleja de múltiples precios y la comparación de estos en el mercado. 
Al haber un quiebre en uno de los tantos eslabones que conforman la producción de un producto comienza la distorsión.
"En muchos casos la materia prima cuesta más que la elaboración de los productos o su precio fijado para la venta, lo que genera caos en la formación de su valor”, comentó el exjefe del BCV, quien señaló que los servicios son los más afectados en este escenario.
"Un barbero, por ejemplo, ve que constantemente suben los productos que requiere para su trabajo y de manera inconsciente altera el precio, lo que a su vez tiene un efecto en cadena”.
Precisó que cada vez que los precios se mueven, comienza un desorden en el proceso de formación de estos, por lo cual urge que el gobierno de al aparato productivo del país las libertades necesarias para abastecer y equilibrar el mercado.
Oliveros agregó que el contexto venezolano ya no se maneja en función de altos o bajos precios, lo caro y lo barato, sino con base en la existencia de los productos y servicios y de la necesidad del consumidor o usuario.
"Si realmente se necesita, y se puede pagar, al precio que se consiga se compra…. 
La escasez es tan grande, y las perspectivas de que esta cese en los próximos meses tan poca, que con sólo conseguir la medicina o alimento que se busca ya es ganancia”.

Falta de productos  y demanda alterna

En tal sentido, Zamora expuso que a falta de divisas y materia prima se dificulta la producción en el país y. por tanto, escasean los artículos y servicios, lo que ocasiona la migración del consumo, lo que a su vez presiona la oferta y al mercado, elevando los precios de la demanda alterna.
"Si no hay carne, buscan pollo o si no pescado, lo que hace que aumenten los precios de estos nuevos consumos”, sentenció el especialista, quien además comentó que la falta de disponibilidad de los productos provoca la disparidad del mercado.
En opinión de Zamora, también existe un alta demanda, porque hay demasiados bolívares en la calle, sin respaldo en la producción nacional, lo que genera un desequilibrio. 
Los empresarios reducen racionalmente la producción, porque los desbalances económicos no les permite ir más allá, afectando entonces la oferta en el mercado.

Razones de la especulación

Según Oliveros, toda empresa debe contar con niveles de inventario, acordes con la actividad económica, por lo cual tienen que vender la mercancía a un precio que genere un capital suficiente para reponerlo. 
Precisó que en Venezuela, dejar fijo el precio de un producto o servicio es garantizar una pérdida o negativa de recuperación
En tal sentido, comentó que al fijarse los precios en dólares, estos se deben mover de acuerdo a cómo reaccione el mercado referente, que en el caso venezolano es el no formal, porque es este el que goza de oferta.
Asimismo, comentó que los precios suelen moverse hacia arriba y no disminuyen cuando cae algunos puntos el dólar paralelo, porque no se trata de una disminución sostenible, sino por el contrario de una tendencia en alzas.
La especulación existe como consecuencia de las políticas de gobierno, que presionan y afectan la producción de un artículo para que este se mantenga en el mismo precio durante meses o años, mientras que se genera un desequilibrio económico, escasea la materia prima en el mercado y aumenta la inflación, comentó Zamora. 
Para Zamora es totalmente condenable que los precios de los bienes aumenten con tanta aceleración, pero esto es resultado del mismo desequilibrio. El problema es de tipo estructural.
Oliveros recordó que se estima una escasez de alimentos cercana al 50% y de medicinas próxima al 70%, asimismo, comentó que para el 2015 la inflación podría cerrar en 200%, cifra que el siguiente año podría aumentar.

El dólar como referencia

Al consultarle a Zamora si es justificable que los precios en Venezuela tomen como referencia el dólar, recordó que la mayoría de los productos actualmente comercializados en el país son importados, y si son de fabricación nacional, cuentan con algún componente importado, cuyo valor es relativo a la divisas. 
Al no haber disponibilidad de dólares, el mercado paralelo se implanta como una referencia.
En tal sentido, manifestó que mientras la economía venezolana continúe desequilibrada, los venezolanos y empresas buscarán protegerse no a través de bolívares, sino con dólares, lo que da mayor peso a la moneda estadounidense en la formación de precios en el país.
Por su parte, Oliveros señaló que la dependencia del dólar como referencia, no ocurre con la misma intensidad en otros países, porque cuentan con estabilidad cambiaria, sumado a que existe acceso a las divisas, con lo cual las personas tienen la posibilidad de ahorrar en dólares o moneda nacional. 
Al cerrarse la oferta y haber mucha demanda, el valor del dólar aumenta y se convierte en el único respaldo seguro en una economía inflacionaria, cuya moneda local cada día vale menos.
"Cada día es más difícil conseguir dólares y buena parte de la economía venezolana, fija su precio con base en el dólar, para reponer el inventario a futuro”, comentó Oliveros, quien señaló que el bolívar como moneda no brinda información sobre sí mismo, a diferencia del dólar que permite hacer cálculos más certeros.

Suben aceleradamente

Mes a mes el Centro de Documentación y Análisis Social (Cendas) publica comparativamente las variaciones de los rubros de la Canasta Alimentaria Familiar (CAF) y Canasta Básica Familiar (CBF), cifras que han servido de referencia económica no oficial, ante la falta de información por parte del BCV.
Para citar un ejemplo de lo rápido que suben los precios en el país, y por tanto de lo complejo que es mantener una noción de estos en el mercado, se tomaron y compararon varios registros de productos alimenticios del Cendas durante lo que va de año.
La CAF de febrero, por ejemplo, presentaba un valor de Bs. 19.858,07 y el pasado mes de agosto esta se ubicó en Bs. 50.625,52, lo que representaría un incremento superior al 250%, mismo que se aprecia detalladamente si se observa producto por producto.
La sardina regulada, por citar un caso, subió entre enero y febrero del presente año 92,3%, pasando de Bs. 44,00 a Bs. 86,40. 
No regulada la misma lata se puede comprar en la actualidad hasta en Bs. 240.
En abril la papa se vendía en Bs. 132,40 y un mes después incrementó 57,1%, al comercializarse en Bs. 208,00. 
El pasado septiembre podía comprarse en Bs. 400. Productores atribuyeron la variación del precio a la problemática que se presentó con la semilla importada.
En sólo meses los productos están duplicando y hasta cuadruplicando sus precios. La yuca se vendía Bs. 37, 60 y en agosto en Bs. 143,00, lo que representa un incremento de casi el 400%.
Si se toma en cuenta el precio oficial o regulado, para algunos "ficticio”, el queso blanco debía venderse en el mes de mayo en Bs. 38,35 el kilogramo, pero era comercializado en Bs. 561,00. Cinco meses después lo venden en Bs. 1.115,00.

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