EL CAMPO VENEZOLANO



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19 ene 2015

División entre venezolanos se aviva en las colas de los supermercados

Las agresiones aumentan tras la presencia de los revendedores y ventas controladas que tardan horas. Los compradores acusan de engaño el uso de captahuellas. Abastecerse de alimentos o artículos de aseo personal a precios regulados se convierte en lucha.

Yasmin Ojeda   La Verdad

Al menos seis trifulcas sucedieron la semana pasada en diferentes supermercados y multitiendas farmacéuticas. La venta controlada de pañales, detergente, papel higiénico y alimentos obligó a los compradores a rodear los negocios. 
Los cuerpos de seguridad del Estado soltaron a sus funcionarios a resguardar y mantener el orden público. Cada cuadrante se reforzó con militares.
Las horas de espera, lentitud en la venta y registro de captahuellas agotaron la paciencia de amas de casa y trabajadores. El descontento lo aprovecharon los revendedores cazadores de productos. 
Gritos, golpes, empujones, tiros y saqueo describieron los hechos lamentables de un “pueblo que no está unido”, crítica desde una cola en una farmacia Sobeida Urdaneta.
La realidad que vive desde enero sepulta la convivencia de la sociedad en desarrollo. “Vivimos echándonos, partiéndonos la cara, los dientes, por conseguir algo”, reflexiona al recordar las escenas “horribles” en un supermercado de La Limpia el viernes pasado. 
Una multitud presionó la venta de pañales. La Guardia Nacional intervino para evitar, pero la violencia se desbordó.
No sería el único caso. En otro automercado, en sus sedes de La Curva de Molina y en el Kilómetro 4 las trifulcas comenzaron entre los compradores. 
La viveza criolla y la presencia de revendedores molestaron a las familias necesitadas de alimentos y artículos de aseo personal. Las agresiones rodearon a policías y militares. Hacer tiros para dispersar a la muchedumbre fue la salida inmediata de los castrenses.
Para Luis Villalobos comprar leche para sus nietos resulta una cuestión de peligro. “Algo que nunca había vivido en 65 años”, recuerda. 
“Antes había ‘bachaqueros’, pero no como ahora”, reprocha apuntando responsabilidades al Gobierno, “que no puede controlar esto y nos cae a mentiras”.
Mentira afincada en el uso de captahuellas y la solución propuesta para reducir la presencia de revendedores y contrabandistas de alimentos. 
“Es mentira, engañaron al pueblo”, asegura Villalobos rodeado de mujeres que esperan para acceder a la tienda y abastecerse de dos latas de leche de fórmula infantil.
Sin colas
Francisco Arias Cárdenas, gobernador del estado Zulia, lanzó un decreto la semana pasada, según el cual se prohíbe a los ciudadanos hacer colas en las afueras de los supermercados durante las noches.
Un días más tarde, ordenó a la Asociación Zuliana de Supermercados y Afines (Azusa) limitar aún más la venta de productos de primera necesidad.

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